Síndrome de Intestino Irritable en 7 preguntas

1. ¿Qué es el Síndrome de Intestino Irritable?

El Síndrome del Intestino Irritable (SII), también llamado Colon Irritable, colon espástico o colon nervioso, es un trastorno funcional digestivo caracterizado por dolor abdominal y alteraciones en las deposiciones, ya sea por su frecuencia (diarrea o estreñimiento) y/o su forma (delgadas, planas, sin consistencia…). Además, es frecuente la sensación de hinchazón y distensión abdominal.

2. ¿Cuál es la causa del Síndrome de Intestino Irritable?

Se desconoce la causa exacta. Se considera un trastorno funcional ya que hasta el momento no se conoce una causa orgánica. Sin embargo, los últimos estudios revelan la existencia de procesos microinflamatorios del intestino causados por una hipersensibilidad y disfunción motora. Así, los pacientes con SII percibirían como dolorosa la mera ingesta de alimentos. Entre las posibles causas se encuentran: 

  • Sobrecrecimiento bacteriano: presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado. Es conocido como SIBO, y actualmente se diagnostica mediante la prueba de hidrógeno espirado.
  • Antibióticos: el uso de antibióticos puede causar una alteración de la microbiota intestinal. Muchos pacientes relacionan el inicio de los síntomas del SII con el tratamiento de alguna infección que requiera o no tratamiento con antibióticos (Helicobacter Pylori, ameabiasis, mononucleosis...).
  • Causas psicológicas: el estrés y la ansiedad puede provocar la aparición o la intensificación de los síntomas. Actualmente el eje intestino-cerebro es uno de los enfoques del SII más estudiados.
  • Intolerancias alimentarias: la sensibilidad o la alergia a ciertos alimentos puede jugar un papel importante en el desarrollo de SII. Muchos pacientes tienen síntomas después de comer ciertos alimentos, como el gluten, la fructosa o la lactosa.

3. ¿Cuáles son los síntomas?

Ls síntomas más comunes son: dolor abdominal y diarrea y/o estreñimiento. Además también se puede presentar moco en heces, sensación de evacuación incompleta (tenesmo), náuseas y vómitos, reflujo gastroesofágico, dispepsia, , meteorismo, sensación de saciedad precoz, aumento o disminución de peso...

La mayoría de los pacientes refieren también otros síntomas extradigestivos, como síntomas urinarios (disuria, polaquiuria, nicturia), síntomas ginecológicos (dismenorrea, dispareunia), cefaleas, fibromialgia, insomnio, ansiedad, depresión, astenia, falta de apetito, dolor de espalda, hipersensibilidad al frío, alivio del dolor al evacuar y otros síntomas inespecíficos.

Cada paciente sufre unos síntomas diferentes, no hay un solo cuadro clínico típico. Lo común es la alteración en las deposiciones, pero todos los demás síntomas pueden o no pueden aparecer, e incluso los síntomas digestivos pueden ser muy diferentes en cada persona. En algunos casos las diarreas serán tan importantes que impiden a la persona llevar una vida normal, sin embargo, en otros casos, la persona sólo se queja de sufrir episodios muy esporádicos de diarrea pudiendo pasar incluso largas temporadas sin ningún síntoma.

Las diferencias en los síntomas llevan a dividir el SII en tres categorías:

  • SII-D o de predominio de diarreas
  • SII-E o de predominio de estreñimiento
  • SII-A en el que se alternan periodos de diarreas con periodos de estreñimiento

4. ¿Cómo se diagnostica?

Generalmente, el diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable se hace por exclusión. Es decir, primero se descartan todas las posibles patologías que cursen con síntomas similares, y solo una vez descartadas se puede establecer el diagnóstico de SII. Sin embargo, los expertos en transtorno funcionales digestivos desarrollaron los criterios Roma IV, que insta a los clínicos a establecer un diagnóstico positivo basado en los síntomas y no en el diagnóstico de exclusión. Los criterios de Roma IV establecen que existe SII cuando:

1) Presencia de dolor abdominal recurrente, como media, al menos un día a la semana en los últimos tres meses relacionado con dos o más de los siguientes criterios:

  • Se relaciona con la defecación.
  • Se asocia a un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  • Se asocia a un cambio en la forma (apariencia) de las deposiciones.

2) Las molestias deben estar presentes durante los últimos 3 meses y haber comenzado un mínimo de 6 meses antes del diagnostico.

Sin embargo, dado que los síntomas del SII son similares a otras patologías digestivas, generalmente su diagnóstico se hace por descarte. Por ello destacamos la importancia de:

  • Pedir que nos deriven al especialista de digestivo, que es la persona apropiada para tratar este problema.
  • Realizar todas las pruebas necesarias y no conformarse con un diagnostico hecho de manera rápida e incompleta.

Algunas de las pruebas médicas necesarias para poder diagnosticar SII son:

  • Analítica de sangre completa donde miren: serie roja, serie blanca, metabolismo del hierro, Vitamina B12 y Acido Fólico, colesterol, transaminasas, cualquier tipo de déficit, anticuerpos para la enfermedad celíaca, hormonas tiroideas.
  • Análisis de heces, buscando sangre y posibles parásitos.
  • Gastroscopia con biopsia, tanto de estómago como de duodeno (imprescindible para descartar enfermedad celíaca).
  • Colonoscopia con biopsias para descartar colitis microscópica.
  • Descartar parásitos mediante prueba de antígenos en sangre o heces o mediante prueba de aliento (Helicobacter Pylori, amebiasis…)
  • Pruebas de intolerancias: intolerancia a la lactosa, fructosa y sorbitol.

En algunos casos también serán necesarias otras pruebas como enema opaco, tránsito intestinal, ecografías, radiografías, cápsula endoscópica o malabsorción de sales biliares.:

5. ¿Cuál es el tratamiento?

Por el momento no existe ningún tratamiento que cure el SII, así que las medidas actuales están encaminadas a tratar los síntomas, mejorar la salud y la calidad de vida.

Lo primero, y una de las cosas más importantes, es modificar los hábitos alimenticios:

  • Comer sano, 5 veces al día en cantidades no muy grandes.
  • Comer aquello que nos siente bien, escuchar nuestro cuerpo y quitar los alimentos que nos provoquen los síntomas. Por ejemplo, si notas que te sienta mal la leche, evítala.
  • Evitar comidas picantes o grasientas.
  • En los casos de estreñimiento incorporar a la dieta alimentos que favorecen el tránsito intestinal (frutas, verduras, semillas de lino, salvado de trigo, avena, cereales integrales…).
  • Masticar despacio y procurar siempre que el momento de la comida sea un momento tranquilo y reposado.
  • Incrementar el consumo de agua, sobre todo en casos de estreñimiento.
  • Procurar llevar un horario ordenado de comidas, comer siempre sobre la misma hora.
  • Evitar también las situaciones estresantes, hacer ejercicio regular, mantener una vida social activa, no recluirse en casa atemorizados por el qué será… ocupar la mente hace que los síntomas queden en un segundo plano.

Si se considera necesario, acudir a un psicólogo o psiquiatra que te ayude paciente a controlar las situaciones desencadenantes de los síntomas. No tienes que cargar con todo el peso de tu enfermedad solo. 

Puedes solicitar ayuda a profesionales, familiares, amigos… es necesario hacer saber a los demás qué sucede, cómo nos afecta, pedir su ayuda, comprensión. No atacar a los demás por aquello que sufrimos, nadie tiene la culpa, ni ellos ni nosotros. 

Tratamiento para el dolor y el SII en general

Espasmolíticos: Producen la relajación del músculo liso y reducen la tensión de la pared intestinal. Están indicados en el caso de SII con aumento de la motilidad intestinal postprandial y calambres intestinales. Por ejemplo:

  • Bromuro de otilonio (Spasmoctyl)
  • Butilescopolamina (Buscapina)
  • Mebeverina Duspatalin
  • Bromuro de propantelina (Probanthine)

Antidepresivos: Regulan la disfunción sensitivomotora del intestino, con lo que disminuyen la percepción central de dolor y permiten el tratamiento de trastornos psicológicos asociados.

  • Grupo tricíclico: Su uso debe ser limitado, debido a sus efectos secundarios anticolinérgicos (sequedad de boca, retención urinaria y visión borrosa) y cardiovasculares (taquicardias y disrrítmias). Algunos son amitriptilina (Tryptizol®) e imipramina (Tofranil®)
  • Grupo inhibidores de la recaptación de serotonina: son eficaces y tienen pocos efectos secundarios. Aunque no es muy frecuente, pueden producir agresividad, ideación suicida o alteraciones del comportamiento, por lo que su uso debe controlarse en pacientes jóvenes (adolescentes). Paroxetina (Seroxat) es uno de los más recetados.

Antiflatulentos: Alteran la elasticidad de las burbujas de gas. Indicados en los casos de distensión abdominal y meteorismo. (aerored, flatoril…)

Probióticos: Regulan las modificaciones en la flora intestinal como origen del SII, (protransitus, reuteri, ultralevura…)

Tratamiento farmacológico de la diarrea

Algunos de los tratamientos para controlar la diarrea incluyen:

  • Inhibidores de la motilidad intestinal como loperamida, que tiene un efecto inhibitorio sobre la peristalsis y la secreción intestinal, por lo que mejoran la diarrea y la urgencia defecatorio
  • Colestiramina (resincolesteramina), que es una resina de intercambio que se une a las sales biliares y reduce la diarrea acuosa.
  • Diosmectita (MegaSmect, Smecta), que refuerza la mucosa intestinal y mejora la consistencia de las heces.

Tratamiento farmacológico del estreñimiento

Para tratar el estreñimiento se utilizar medicamentos como:

Fibra: Acción terapéutica limitada, pero tiene un efecto placebo que mejora los síntomas en caso de estreñimiento.

Laxantes:

  • Laxantes emolientes: Poseen propiedades detergentes que ablandan la consistencia fecal.Parafina (Hodernal)
  • Laxantes estimulantes: Alteran la absorción de agua y electrolitos, y modifican la motilidad intestinal. Debe evitarse su uso prolongado. Picosulfato sódico (Evacuol) o Sen (Diolaxil).
  • Laxantes que incrementan el bolo intestinal: Metilcelulosa (Muciplasma) o plantago ovata (Plantaben, Cenat)

Agonistas R 5HT4 como cinitapride, que estimula la motilidad gastrointestinal, predominantemente a nivel gástrico (cidine).

Todos estos medicamentos deben ser prescritos por un profesional tras la valoración total de cada caso. Es importante no mezclar tratamientos, ya que si algo va bien no se sabe exactamente qué está causando la mejoría y si algo fuese mal lo mismo. Nunca usar tratamiento farmacológico sin consultar antes con el médico. Cada caso es distinto y por lo tanto puede necesitar un tratamiento diferente a otro paciente que también sufra Intestino Irritable.

6. La dieta FODMAP para Colon Irritable

La dieta FODMAP fue desarrollada por equipo multidisciplinar de la Universidad de Monash de Melbourne, que en un estudio descubrieron que el 70% de los pacientes que seguía la dieta baja en FODMAPs mejoraba sus síntomas y reducía su dolor abdominal.

Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta que el cuerpo digiere mal. Fermentan en el intestino durante la digestión, absorben agua y producen dióxido de carbono, hidrógeno y gas metano que hace que el intestino se expanda. Esto desencadena los síntomas característicos del Síndrome de Intestino Irritable como hinchazón y dolor.

Los FODMAP se encuentran en algunos alimentos de forma natural o como aditivos. Incluyen fructosa (algunas frutas y verduras), fructanos (algunas verduras y cereales), lactosa (lácteos), galactanos (legumbres) y polioles (edulcorantes artificiales como el sorbitol o el manitol).

Estos alimentos no son necesariamente productos nocivos para la salud. Algunos de ellos contienen fructanos, inulina y galactooligosacáridos (GOS), que son prebióticos saludables que ayudan a estimular el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas. Por lo tanto, estos alimentos pueden ser muy útil, pero en algunas personas comerlos o beberlos causa los síntomas gastrointestinales.

Para saber más sobre la dieta FODMAP pinta aquí.

7. Colon Irritable, calidad de vida y salud mental

Si finalmente te diagnostican de Síndrome de Intestino Irritable puede que en momentos de tu vida, sobre todo al principio, te sientas desorientado, asustado, incapaz de realizar una vida normal, deprimido e incluso avergonzado... Si es necesario puedes recurrir a la ayuda psicológica, que no curará nuestros problemas digestivos pero nos ayudará a superar los efectos colaterales de esto.

Muchas personas con SII nos sentimos así un día y creímos igualmente que nunca podríamos volver a hacer ciertas cosas (salir, viajar, trabajar...) y solo el tiempo y la experiencia demuestran que no es así, que hay que armarse de paciencia, echarle valentía y como en cualquier enfermedad centrarse en el optimismo y no dejarse vencer por el miedo y la pena.

Afrontar esto con naturalidad, compartirlo con nuestros seres queridos, con nuestros compañeros de trabajo más cercanos, con los amigos (sin entrar en demasiados detalles con todo el mundo, no hay que resultar cansino ni agobiante!!), tomarlo con la mayor naturalidad posible puede hacer que nos sintamos mejor con nosotros mismos, más seguros y esa seguridad, ese positivismo, se convierte en mejoría.

Es super importante una actitud alegre y cuando la persona pase un momento bochornoso tener la suficiente mente fría para no obsesionarnos con ese mal momento, castigándonos y atemorizándonos por ello, sino olvidarlo lo más rápidamente posible y seguir adelante... No dejar que los síntomas os paren y os encierren en casa sin vida social, solo cuando realmente sintáis que no podéis, parad, descansad, un día libre, una semana entera de descanso, pero nunca por miedo a qué pasará, sólo cuando realmente los síntomas nos incapaciten.

Quedarse en casa solo empeorará el estado emocional, el sentimiento de culpa por no haber intentado salir, el de tristeza por sentir que no has podido, el de rabia, el de impotencia se harán fuertes impidiéndonos seguir avanzando y crecerá el miedo a salir pudiendo llegar a padecer agorafobia...

Sin embargo si salís y afrontáis los síntomas, consiguiendo superar el día, el sentimiento será de satisfacción, orgullo por haber podido y ganas de volver a intentarlo. Siéntete fuerte, valiente, no dejes que el SII te domine, domínalo tú, es tu cuerpo, no el suyo.

Por último no penséis que porque ahora no podáis comer ciertos alimentos o creáis que no podéis hacer ciertas cosas (coger un transporte público, tener pareja...) eso se va a hacer eterno y os pasará lo mismo en veinte años, por norma el tiempo nos hace fuertes frente a esto. La experiencia nos enseña a controlarlo y también nos hace cansarnos de tener vergüenzas y miedos, de pasarnos así los años, poniéndonos un día el mundo por montera y dándonos cuenta que solo se vive una vez y que si ésta es nuestra vida, pues así la viviremos, pero la viviremos de verdad y a quien le guste bien y a quien no pues también, pero nosotros seguiremos adelante, con dolores o sin dolores, comiendo chocolate o sin él, buscando baños o deseando ir, pero iviremos, disfrutaremos y tendremos una buena calidad de vida

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